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De Cascorro a Chamberí

Ultramarinos

Merluza a la cazuela

Merluza a la cazuela

Cogen unas rodajas de merluza, lomos si lo prefieren, y se colocan en una cazuela y se le pone ajo muy, muy picadito., el chorro de medio limón y sal. Y se olvida uno de ello.

 

Por otro lado, en una sartén se sofríe cebollita muy picada, una guindilla, o media, también muy picada y se deja hacer.  Cuando la cebolla empiece a ser transparente se añade jamón cortado en trocitos pequeños. Mientras en un mortero machacamos ajo y perejil y cuando lo tengamos añadimos una cucharadita de harina y un buen chorro de vino blanco y se mezcla. Una vez mezclado y coincidiendo con que la cebolla y el jamón estén a punto se añade a la sartén, añadiendo guisantes y un poco de azafrán. Se deja hacer unos minutos y cuando esté se va calentando la cazuela con la merluza, se añaden unas almejas y se echa el sofrito y se le deja que cueza a fuego vivo tapado hasta que rompa a hervir y la almejas se abran. Luego se baja un poco el fuego y se deja que se haga sobre un cuarto de hora, más o menos. Antes de terminar se le añaden unos espárragos cortados. Se prueba, se rectifica de sal y se le añade, si necesita caldo, vino blanco o mejor aún se le va echando salsa por encima, según se quiera.

Está deliciosa, ya me dirán si la hacen 

Gatos

Gatos

Ya que nuestro blog nació con indudable vocación madrileña que menos que hacer un pequeño homenaje a los gatos. La mayoría ya sabrá que cuando hablamos de gatos no hablamos del animal bigotudo y mala pulgas sino de los madrileños. "Gato no naces, gato te haces" es ya la versión más actual y realista de lo que es ser gato. Si bien estos eran aquellos que son de Madrid de varias generaciones, al final el término se extendió a todos los que en estos barrios nacimos, aunque de algún padre o abuelo venido de fuera y posteriormente a todos los que vivimos en Madrid por devoción, vocación y maldición.

 

"De Madrid al cielo", pero antes debemos pasar por el Callejón del Gato, o como es su verdadero nombre calle de Álvarez Gato. Y de gatos hablamos y por Gato es y lo es porque cuando los cristianos tomaban Magerit, la de las aguas subterráneas, cuando se acababa de cumplir el primer milenio, uno de los asaltantes valiente y decidido, sin temer la resistencia de los moros desde encima de las murallas, empezó a escalarla metiendo su daga en la juntura de las piedras y todos abajo decían maravillados "parece un gato", siguiéndole en la escalada y la conquista. De esta manera y en siglos venideros no había sangre más castiza que la de aquel linaje. De aquí que a los madrileños se nos llame gatos

 

Entre las curiosidades el callejón decirle que está un bar que se llama Las Bravas, el auténtico, que tiene la patente registrada y exhibida de la salva brava. Si Uds no han probado estas patatas pásense corriendo porque junto con una caña bien tirada una de bravas es algo de lo más delicioso. Y pica, pero no tanto. En el exterior de esta taberna estaban los espejos deformantes, cóncavos y convexos, que inspiraron el esperpento a Valle-Inclán y que el propio Don Ramón María citó el lugar en La noche de Max Estrella. Habrán reparado Uds en la forma pretérita del verbo, estaban y estaban porque el último que quedaba lo rompieron el día que Madrid celebraba la Séptima Copa de Europa. A mi no me mirén estaba ne Amsterdam. Un poco más allá estaba el Corral de la Cruz, lugar de comedias en el Siglo de Oro  y a la espalda, el palacio donde vivió Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia o el antiguo Hotel Victoria, donde tantos toreros esperaron que llegase la hora para ir a Las Ventas o se alojaba Prospero Merimeé.

 

Pequeños retazos de la historia de Madrid, del Madrid más antiguo, y que da origen al apelativo de gatos. Así que ya saben y les repito, "gato no naces, te haces" y como de "Madrid al cielo", háganse gatos, al menos un par de días, les encantará.

La Kitchen

La Kitchen

El sábado volví a cenar en un restaurante conocido por asegurar el tiro, tenía que elegir y era cuestión de aunar un sitio bonito, moderno sin estridencias y con un acesso fácil, ya que mis amigos venían de fuera de la ciudad. Estuvimos cenando en La Kitchen, en la calle Prim, que es uno de esos semisotanos, unos metros por debajo del suelo y con una bóveda de medio cañon de ladrillo pintado de blanco que bien nos recuerda a una cava. Otro día m por cierto os hablaré y recomendaré Cava Blanca, en ese estilo y en La Latina. El servicio rápido y bueno, en especial por conocer la comida que se sirve, lo que hoy en día ya es casi meritorio.


Pedimos unos primeros a compartir, un par de ensaladas muy ricas y sobre todo una exqueisada de bacalao absolutamente deliciosa. Luego unos segundos destacando el solomillo de buey a la torta del Casar y el steak de atún con escalivada que estaban verdaderamente exquisitos.


Para beber no tienen una carta muy amplia pero si tocan las principales denominaciones de origen a precios quizas un poco altos, claro que toda duda se disipa eligiendo un Finca Antigua (La Mancha) que está estupendo con ese sabor de cereza intenso y lo suficientemente carnoso para que pese sin hacerse dificil de beber.


De precio, alto para lo que estilaremos y recomendaremos por aqui, unos 45.-euros, sin privarse de nada.